Los 8 alimentos más rico en vitamina k

La letra "K" no es más que la inicial de una palabra alemana, koagulation, que expresa perfectamente la función más importante de esta vitamina: Frenar la pérdida de sangre. De hecho, la vitamina K es un complejo vitamínico formado por tres factores: La vitamina K1 que tomamos a través de los alimentos, la K2 que es procesada por la microflora bacteriana intestinal y la K3 que es un producto sintético (es absorbida por el intestino incluso en ausencia de sales biliares y entra en el torrente sanguíneo inmediatamente).

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La vitamina K actúa en sinergia con otras sustancias, como la protrombina y los factores de coagulación VII, IX, X, deteniendo la pérdida de sangre que se escapa debido a una lesión en una pared vascular. Una carencia de vitamina K puede provocar un alargamiento del tiempo de coagulación y manifestarse en equimosis (hematomas) o, en los casos más graves, en hemorragias.

Afortunadamente, no es difícil tomar cantidades adecuadas de vitamina K porque se encuentra en muchos alimentos, como los que se resumen a continuación. Sin olvidar la producida por la microflora bacteriana intestinal.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la vitamina K pertenece al grupo de las vitaminas liposolubles, junto con la A, D y E, por lo que necesita de las grasas (o lípidos) para ser absorbida. Un ejemplo práctico para facilitar la absorción de la vitamina K es aliñar los alimentos vegetales con una generosa cantidad de aceite de oliva virgen extra, añadiendo al gusto nueces, avellanas, almendras, piñones, pistachos o semillas oleaginosas, como las de girasol, lino, sésamo y calabaza.

🎡 Tabla de Contenido
  1. 1 .Verduras de hoja verde
  2. 2. Zanahorias
  3. 3. Patatas
  4. 4. Legumbres
  5. 5. Cereales integrales
  6. 6. Carne
  7. 7. Queso
  8. 8. Té verde

1 .Verduras de hoja verde

Cada temporada nos regala verduras frescas para consumir no sólo como guarnición, sino también como aperitivos, tentempiés refrescantes, salsas imaginativas para la pasta o tentadores platos de una sola vez acompañados de cereales integrales, pescado o legumbres. Con un poco de creatividad y unos minutos extra dedicados a la cocina en casa, no tendremos problemas para obtener la cantidad de vitamina K que necesitamos para satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo.

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2. Zanahorias

Hay muchas maneras de disfrutar de las zanahorias. Rallada y consumida cruda con filetes de almendra y semillas de sésamo, o cocida al vapor y condimentada con hierbas frescas (albahaca, orégano, mejorana, tomillo) y piñones ligeramente tostados, o cortada en bastones y salteada con cúrcuma, o cortados en bastones y salteados con cúrcuma, granos de pimienta rosa, semillas de girasol y eneldo, regados con un vaso de cerveza casera, o crujidos en crudo con una vinagreta hecha con aceite de oliva virgen extra, aceite de nuez, vinagre de frambuesa y sal rosa del Himalaya.

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3. Patatas

A pesar de su alto contenido en almidón (hidratos de carbono), estos tubérculos se pueden comer "sin culpa" cocinados al horno (así bajamos su índice glucémico), horneados en papel de aluminio, aromatizados con hierbas aromáticas frescas y secas y rociados con aceite de oliva virgen extra crudo. Para obtener un puré más ligero y sabroso, prueba a utilizar bebidas vegetales (en lugar de leche de vaca) y una cebolla cocida en el horno. patata

4. Legumbres

No sólo en las sopas, las legumbres también pueden utilizarse como ingrediente principal en hamburguesas, albóndigas, flanes, timbales, etc. Con el tofu (queso de soja), por ejemplo, se puede hacer una deliciosa salsa mediterránea para untar en picatostes integrales ligeramente tostados o servir con verduras crudas. Mezclar el tofu con aceite de oliva virgen extra, algunos tomates cherry, orégano, alcaparras, aceitunas verdes y negras. Se conservará en el frigorífico durante unos días en un tarro de cristal hermético.

5. Cereales integrales

En la familia de los cereales integrales, el más rico en vitamina K es la avena. Un cereal muy sabroso que puede comerse en copos para el desayuno, o utilizarse en grano para preparar un sencillo primer plato, por ejemplo con la receta de "risotto al azafrán"; con los copos de avena se pueden hacer excelentes tartas o bollos blandos o se puede preparar una nutritiva masa de pizza, o incluso se pueden utilizar para fantasiosas crepes.

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6. Carne

La carne aporta vitamina K en menor cantidad que las verduras y las legumbres. Por lo tanto, podemos consumirla con moderación, tal y como recomiendan los expertos: Carne de vacuno una vez a la semana, carne de ave dos veces a la semana.

7. Queso

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Incluso en estos alimentos, la vitamina K está presente en menores cantidades que en las verduras de hoja verde y las legumbres. Podemos consumirlas sin exagerar, variando nuestras elecciones alimentarias e introduciéndolas en nuestros menús con moderación, recordando siempre combinarlas con verduras y cereales integrales, cuyas fibras frenan la absorción de las grasas saturadas.

8. Té verde

En los días calurosos de verano, una taza de esta bebida perfumada con hojas de menta, ralladura y zumo de limón o unas rodajas de melocotón puede ser una pequeña ayuda para nuestro aporte de vitamina K y una gran "amiga" por su acción drenante, baja en calorías (si se consume sin azúcar) y antioxidante.

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