Significado de los inciensos: ¿Por qué gusta o no?

¿ Por qué un incienso gusta o no?Para dar una respuesta seria es necesario entender primero qué influencia tienen los olores a nivel físico, emocional y vibratorio. Pero también qué relación tienen con los gustos personales y los recuerdos estructurados.

yoga
🎡 Tabla de Contenido
  1. Por qué gusta (o no) un incienso . Gustos y costumbres personales
  2. Recuerdos, emociones y vínculos con las personas
  3. Influencia química y física
  4. El plano arquetípico y vibratorio

Por qué gusta (o no) un incienso . Gustos y costumbres personales

De gustibus non est disputandum, decían los latinos. Es decir: "Los gustos no se pueden discutir".

Esto se debe a que cada uno de nosotros es un universo complejo en sí mismo, especialmente en el plano íntimo. Formado por una mezcla de elementos innatos (inclinación, carácter, etc.) y otros recibidos de los lugares donde vivimos, del contexto social y cultural, de la familia de origen, etc.

El resultado es que generalmente tendemos a preferir los aromas a los que nuestra nariz está más acostumbrada. Es decir, aquellas que nuestro cerebro procesa con más frecuencia y con las que se siente a gusto porque recuerdan a situaciones ya conocidas y ampliamente experimentadas. Nuestra "zona de confort" psíquica y emocional, que nos tranquiliza y confirma nuestra identidad porque ya ha sido explorada muchas veces.

Por eso, quienes viven en el campo pueden preferir los inciensos florales, afrutados o herbáceos. Los que viven en la montaña pueden preferir los inciensos amaderados, terrosos o balsámicos, mientras que los que viven junto al mar pueden preferir las fragancias frescas, salobres o espumosas.

Si, por el contrario, un incienso desarrolla aromas que nos son desconocidos, puede, por el contrario, despertar en nosotros una natural desconfianza hacia lo nuevo, lo desconocido, sobre todo a nivel de escenarios interiores. En este caso, el consejo es intentar escuchar el mismo incienso varias veces a lo largo del tiempo, trabajando en la apertura del alma, para entender si no es realmente de nuestro gusto o simplemente necesitamos familiarizarnos con su mensaje.

Leer más:  Porta incienso

Recuerdos, emociones y vínculos con las personas

¿A quién no le ha sucedido nunca que, paseando por la calle, huela el perfume de una persona conocida y se vea inmediatamente abrumado por una cascada de emociones e imágenes mentales?

Esto se debe a que el sentido del olfato es el que más se vincula fisiológicamente con los recuerdos, las personas y las situaciones vividas. Estos, a su vez, están cargados de elementos emocionales fundidos en un todo único e inseparable del propio acontecimiento grabado en la memoria.

En el preciso instante en el que el cerebro elabora un olor, también se evocan a la conciencia los recuerdos de los acontecimientos asociados, las sensaciones, las imágenes y los estados de ánimo vinculados al propio acontecimiento.

Por eso algunos inciensos son extremadamente agradables, como los "regresivos". Con su aroma a vainilla, canela o galletas, nos trasladan al olor de los pasteles recién horneados, a la alegría y la sensación de bienvenida que sentíamos de niños cuando entrábamos en la casa de nuestra abuela "favorita" justo a tiempo para disfrutar de un bocadillo caliente preparado especialmente para nosotros.

Sin embargo, también puede ocurrir lo contrario. Los excelentes inciensos en grano como el Olibanum o la Mirra, que generalmente se queman en las iglesias durante ceremonias solemnes o no especialmente alegres, pueden traer a la mente ocasiones de tristeza o momentos de pesadez y turbulencia emocional, resultando así inoportunos.

La buena noticia es que, afortunadamente, podemos "educar" al cerebro para que sustituya estas viejas asociaciones por otras nuevas y más agradables, gracias a la escucha consciente de las mismas fragancias para construir recuerdos nuevos y totalmente personales vinculados a su aroma.

Leer más:  Inciensos y rituales mágicos

Influencia química y física

Muchos de los ingredientes vegetales utilizados como incienso se han empleado durante miles de años en diversas medicinas tradicionales locales para contrarrestar un gran número de dolencias físicas.

El Salai Guggal (Boswellia Serrata), por ejemplo, es conocido en el Ayurveda por sus notables propiedades antiinflamatorias y desinfectantes. El benjuí también es apreciado en Occidente como un excelente agente inflamatorio y cicatrizante, mientras que el alcanfor se utiliza en diversos preparados para calentar los músculos, aliviar la tos o despejar las vías respiratorias.

Por correspondencia, se deduce que encontraremos agradables los inciensos cuyos componentes químicos o aromáticos nos ayuden a fortalecer las funciones fisiológicas cansadas o debilitadas. Por el contrario, nos sentiremos molestos por aquellos que estimulan órganos o sistemas que ya están sobrecargados y con exceso de trabajo. Así, por ejemplo, quienes estudian o trabajan intensamente a nivel intelectual encontrarán agradables los inciensos tónicos o refrescantes, mientras que las personas estresadas o "agotadas" estarán más satisfechas con los inciensos relajantes y tonificantes.

El plano arquetípico y vibratorio

Cada incienso tiene un carácter vibratorio específico que se deriva de su lugar de origen, de la parte de la planta de la que se extrae, de los arquetipos sutiles a los que está vinculado, y también de la persona que compuso la mezcla en el caso del incienso elaborado.

En estos casos, la atracción o repulsión por un determinado incienso dependerá de nuestra consonancia/disonancia energética con él. Es decir, nos sentiremos atraídos por ingredientes complementarios a nuestra "necesidad" arquetípica, es decir, que percibimos como adecuados para guiarnos en su descubrimiento, conocimiento e integración a nivel interno, aunque sea de forma inconsciente.

Leer más:  Incienso: Cómo elegir el adecuado, sus beneficios y su significado

O de aquellos que pueden ayudarnos en el reequilibrio de las carencias momentáneas a nivel energético, ya sean específicas o generales, inspirando así confianza, esperanza, paz, fuerza interior, sentido de protección, aceptación, etc.

El malestar, en cambio, suele provenir de dos factores principales. La primera es cuando el arquetipo o el efecto vibratorio de un incienso exacerba los rasgos de carácter o de personalidad ya desarrollados en nosotros. Así, las personas especialmente flemáticas o lentas en la toma de decisiones podrían rechazar los inciensos calmantes o enraizantes que aumentan su "lentitud" o su tendencia a demorarse (bienvenidos, en cambio, por las personas ansiosas o impulsivas).

 

5/5 - (9 votos)

¡Seguir leyendo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Subir